
EL CRECIMIENTO NO ES UNA CAUSA JUSTA
Si la pregunta que se hace es: «¿Cuál es la Causa de tu empresa? ¿Por qué existe tu empresa?» y la respuesta ofrecida es «el crecimiento»

Los líderes de estas empresas orientadas al crecimiento pueden recitar de un tirón sus estrategias y objetivos de crecimiento, pero es como explicar qué autopista tomarás y cuántos kilómetros tienes previsto recorrer al irte de vacaciones; no describe gráficamente por qué saliste para empezar ni dónde esperas ir. Y no ofrece un contexto más amplio ni un propósito para ese crecimiento.
El dinero es el combustible para hacer avanzar una Causa, no es una Causa en sí. La razón para crecer es que tengamos más combustible para hacer prosperar la Causa.
Vale la pena destacar que muchos de los objetivos que presentan las empresas tienden a ser arbitrarios o extremadamente ambiciosos.

Sobre todo en el mundo de las startups el afán por valoraciones de miles de millones de dólares no es indicador de una empresa sana que va a perdurar.

Es un estándar que ha evolucionado gracias a la industria del capital riesgo (porque ganan dinero haciendo valoraciones)

Una cultura fuerte y la capacidad para financiar su propia existencia (también conocida como rentabilidad) es la manera que tiene una empresa de quedarse en el juego a largo plazo.

Además, el afán constante por lograr el hipercrecimiento crea un problema dentro de los mercados maduros, mercados en los que el producto, la tecnología o el negocio ya no es nuevo ni especial, sino aceptado y omnipresente.

Ofrecer crecimiento como causa, el crecimiento porque sí, es como comer solo para engordar.

Empuja a los ejecutivos a considerar estrategias que demuestren el crecimiento con ninguna o poca consideración por cualquier propósito para ese crecimiento.

Igual que en el caso de una persona, no es de extrañar que las organizaciones que comen para engordar al final sufran de problemas de salud.

El crecimiento como causa suele dar como resultado una cultura enfermiza, en la que predominan el cortoplacismo y el egoísmo, y en la que la confianza y la cooperación sufren.

El crecimiento es un resultado, no una Causa. Es un output, no una razón de ser. Cuando tenemos una Causa Justa, estamos dispuestos a sacrificar nuestros intereses para hacer que avance.

Cuando pensamos que el dinero o el crecimiento es la Causa, es más probable que sacrifiquemos a otros o a la Causa en sí para proteger nuestros intereses.

LA RESPONSABILIDAD SOCIAL CORPORATIVA NO ES UNA CAUSA JUSTA
Un programa de responsabilidad social corporativa (RSC) no es una Causa Justa. Y una empresa no está impulsada por una causa porque patrocine marchas, haga donaciones a organizaciones benéficas o dé a los empleados tiempo libre remunerado para que hagan de voluntarios.

Tampoco está impulsada por una causa porque regalen sus productos a gente que no se los
puede permitir.

El programa de RSC debe formar parte de la estrategia más amplia para hacer avanzar una Causa Justa.

Incluso los líderes de mentalidad finita bien intencionados suelen tener la perspectiva de «ganar dinero para hacer el bien».

Sin embargo, una perspectiva infinita sobre el servicio es distinta: «Hacer el bien ganando dinero» (el orden de los elementos importa). Haré el bien en cómo trato a las personas y sirvo a mi comunidad en mi vida, y construiré una organización fuerte desde el punto de vista financiero.
No es tanto una ecuación como un estilo de vida. Estos individuos y estas empresas trabajan para ser encargados de la vida de los que trabajan para ellos y de las comunidades en las que operan.
El hecho de dar que sucede durante y al final de su vida se parece más a una continuación de lo que han estado haciendo durante décadas que un intento de equilibrar el pasado. La diferencia está determinada por la mentalidad de los líderes.
