CAPITULO 5 SEGUNDA PARTE EL JUEGO INFINITO

Para aumentar el valor infinito de nuestra nación, nuestra economía y todas las empresas que juegan el juego, la definición de la responsabilidad de los negocios debe:

1. Hacer avanzar un propósito: ofrecer a las personas un sentido de pertenencia y de que su vida y su trabajo tienen valor más allá del trabajo físico.

2. Proteger a las personas: hacer que nuestras empresas operen de forma que protejan a las personas que trabajan para nosotros, las que compran productos o servicios a nuestra empresa y el entorno en el que vivimos y trabajamos.

3. Generar beneficio: el dinero es el combustible que hace que una empresa siga siendo viable para que puedan continuar avanzando las dos primeras prioridades.

En pocas palabras:

La responsabilidad de un negocio es utilizar su voluntad y sus recursos para hacer avanzar una causa más grande que el negocio en sí, proteger a las personas y cuidar los lugares en los que opera y generar más recursos para poder seguir haciendo todas esas cosas el máximo de tiempo posible.

Una organización puede hacer lo que quiera para construir su negocio mientras sea responsable de las consecuencias de sus acciones.

Estos tres pilares (hacer avanzar un propósito, proteger a las personas y generar beneficios) parecen esenciales en el Juego Infinito.

Una nación-Estado debe proteger a sus ciudadanos para garantizar que vivimos sin miedo. Para ello, debe mantener fuerzas armadas que la defiendan contra amenazas externas, impartir justicia y asegurar la tranquilidad nacional.

Del mismo modo, dentro de una organización, una empresa debe proporcionar protección a su gente construyendo una cultura en la que los empleados se sientan psicológicamente seguros y sientan que quien los ha contratado se preocupa de ellos como personas.

Queremos saber que la empresa invierte en nuestro crecimiento tanto como en el suyo. Nadie debería ir al trabajo con miedo por la ronda de despidos anuales simplemente porque la empresa no haya logrado una proyección arbitraria.

Una empresa puede asegurarse de la seguridad y la protección de las personas que hay fuera de

sus paredes considerando el impacto de la fabricación de sus productos y los ingredientes que eligen en las comunidades en las que se fabrican o se venden dichos productos.

En el caso de las naciones, nuestro sentido de pertenencia y las ideologías que sacrificaríamos para avanzar suelen aparecer como un «ismo»: capitalismo, socialismo y demás.

En el ámbito de los negocios, adoptan la forma de una Causa Justa. Allí donde elegimos vivir, y también allí donde decidimos ganarnos la vida, deberíamos sentir que trabajamos para hacer

avanzar algo más grande que nosotros mismos.

Para las naciones, el beneficio importa. La prosperidad económica es la capacidad de la nación de continuar siendo solvente.

Debe mantener una economía fuerte con suficientes recursos para prosperar en los buenos tiempos y sobrevivir en tiempos de vacas flacas. En el campo de los negocios sucede lo mismo.

Tanto en las naciones como en las empresas, todo el mundo quiere tener la oportunidad de trabajar duro y obtener ingresos para poder mantenerse a sí mismo y a su familia.

Los objetivos de una nación fundada con una mentalidad infinita son los objetivos del pueblo. Una nación existe para servir a la gente corriente que se esfuerza.

Eso es lo que hace que sintamos una conexión emocional con nuestro país, es el motivo por el que somos patriotas. Traducido al lenguaje de los negocios, significa que los objetivos de una empresa también deben estar alineados con los de la gente y no solo con los de los accionistas.

Si queremos que nuestro trabajo sea beneficioso para nosotros, nuestros compañeros de trabajo, nuestros clientes, nuestras comunidades y el mundo, entonces es adecuando trabajar en empresas cuyos valores y objetivos están alineados con los nuestros.

Y, si no es así, podemos exigir que lo estén. La persona que ofrece sangre, sudor y lágrimas para hacer avanzar los objetivos

de una empresa tiene derecho a sentirse valorada por su colaboración y a compartir los frutos de su trabajo.

Friedman creía que el resultado de nuestro trabajo duro debía beneficiar principalmente a la élite de la clase dirigente (los propietarios).

En cambio, un líder de mentalidad más infinita se aseguraría de que, mientras haya objetivos compartidos, todos los que hagan una contribución obtengan un beneficio de acuerdo con los tres pilares.

Todos tenemos derecho a sentirnos protegidos desde el punto de vista psicológico en el trabajo, a recibir una remuneración justa por nuestro esfuerzo y a contribuir a algo más grande que nosotros mismos. Son nuestros derechos inalienables.

Las empresas, como cualquier otro objetivo infinito, son una empresa más potente cuando están empoderadas por la gente y para la gente.

La perturbación no va a desaparecer en un futuro próximo. Sin embargo, puede cambiar la respuesta que dan los líderes ante esta situación.

Mientras la definición finita de la responsabilidad que hace Friedman se centra en maximizar los recursos, una definición infinita revisada también tiene en cuenta la voluntad de las personas.

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