EL JUEGO INFINITO. CAPÍTULO 1 SEGUNDA PARTE

Es más, los beneficios, la inspiración, la innovación, la cooperación y la lealtad a la marca que resultan del liderazgo de mentalidad infinita sirven a las empresas no solo en momentos de estabilidad, sino también cuando hay inestabilidad

Las mismas cosas que ayudan a la empresa a sobrevivir y prosperar durante los buenos tiempos hacen que la empresa sea fuerte y resiliente en los tiempos difíciles.

Un líder de mentalidad infinita no quiere simplemente construir una empresa que pueda capear el temporal, sino una que pueda transformarse cuando se enfrenta a una tormenta.

Quiere construir una empresa que acepte las sorpresas y se adapte a ellas. Las empresas resilientes puede que salgan del otro extremo de la convulsión totalmente distintas a como entraron (y suelen agradecer esa transformación).

Cuando jugamos con una mentalidad finita en un juego infinito, aumenta la probabilidad de que topemos con un atolladero, que agota enseguida la voluntad y los recursos que necesitamos para seguir jugando.

una mentalidad finita firmemente arraigada en casi todos los aspectos de la organización genera una especie de visión de túnel. El resultado de esto es que casi todo el mundo en la empresa se ve empujado a concentrarse en exceso en lo urgente a costa de lo

importante.

Los ejecutivos instintivamente empiezan a responder a factores conocidos en lugar de explorar o hacer avanzar posibilidades desconocidas. Y, en algunos casos, los líderes se pueden obsesionar tanto con lo que hace la competencia, creyendo falsamente que tienen que reaccionar a cada uno de sus movimientos, que son ciegos a otras decisiones mejores para reforzar su propia organización.

Un líder de mentalidad finita utiliza los resultados de la empresa para demostrar el valor de su propia carrera profesional.

En cambio, uno de mentalidad infinita utiliza su carrera para mejorar el valor a largo plazo de la empresa…, y solo parte de ese valor se cuenta en dinero. El juego no se acabó

En el Juego Infinito, lo bien que le iba desde el punto de vista financiero a él es menos importante que si dejó la cultura de la empresa preparada para sobrevivir y prosperar durante los siguientes trece años.

En el Juego Infinito de los negocios, cuando nuestros líderes mantienen una mentalidad finita o se concentran demasiado en objetivos finitos, puede que sean capaces de lograr el primer lugar de la clasificación con un parámetro arbitrario durante un marco temporal arbitrario.

Sin embargo, eso no significa necesariamente que estén haciendo las cosas que deben hacer para garantizar que la empresa puede seguir jugando durante el mayor tiempo posible.

De hecho, en la mayoría de los casos, las cosas que hacen perjudican el funcionamiento interno de la empresa y, sin intervención, aceleran la desaparición de la misma.

Puede que se guarden información, que oculten errores y que actúen de una forma más cautelosa y con aversión al riesgo. Para protegerse, no confían en nadie. Otras personas centran sus esfuerzos en una mentalidad de que solo sobreviven los que mejor se adaptan.

Sus tácticas pueden llegar a ser demasiado agresivas. Sus egos están descontrolados. Aprenden a gestionar hacia arriba en la jerarquía para conseguir el favor de los líderes sénior, mientras que, en algunos casos, sabotean a sus propios compañeros. Para protegerse, no confían en nadie.

Independientemente de si están en modo autopreservación o autopromoción, la suma de todos estos comportamientos contribuye a una reducción general de la cooperación en la empresa, lo que también conduce a un estancamiento de cualquier idea realmente nueva o innovadora.

Por desgracia, durante los últimos 30 a 40 años, el liderazgo de mentalidad finita ha pasado a ser el estándar moderno en los negocios.

El liderazgo de mentalidad finita es aceptado por Wall Street y se enseña en las escuelas de negocios. Al mismo tiempo, la vida útil de las empresas parece acortarse cada vez más.

Según un estudio de McKinsey, la vida útil media de una empresa S&P 500 ha caído más de 40 años desde la década de 1950, desde una media de 61 años a menos de 18 hoy en día.

de acuerdo con el profesor Richard Foster, de la Universidad de Yale, el tipo de cambio se hace «a un ritmo más rápido que nunca».

Acepto que hay múltiples factores que contribuyen a esos números, pero debemos considerar que, hoy en día, muchos líderes construyen empresas que, simplemente, no están hechas para durar.

Algo que resulta irónico, puesto que incluso el líder más orientado a objetivos y de mentalidad finita debe admitir que cuanto más sobreviva y prospere una organización, más probable es que logre todos sus objetivos.

Cuando jugamos con una mentalidad finita en un juego infinito, seguiremos tomando decisiones que saboteen nuestras propias ambiciones. Es como comer demasiados postres para «disfrutar de la vida» y hacerse diabético en el proceso.

Crear las condiciones para un crash de la Bolsa es un ejemplo extremo de lo que ocurre cuando demasiados jugadores del juego optan por jugar con una mentalidad finita.

El escenario más probable es un descenso general de la confianza, la cooperación y la innovación de una organización, y todo esto hace mucho más difícil sobrevivir y prosperar en un mundo de los negocios de crecimiento rápido.

Si creemos que la confianza, la cooperación y la innovación importan para las perspectivas a largo plazo de nuestra organización, solo tenemos una opción: aprender a jugar con una mentalidad infinita.

POPULAR

CUATRO ESTACIONES

CHEQUEO MÉDICO

10 PALABRAS

LOS PERRITOS

TEQUILA Y SAL

guest

0 Comentarios
Más antiguo
Más reciente Más votados
Feedbacks de Inline
Ver todos los comentarios