EL JUEGO INFINITO CAPITULO 2 PRIMERA PARTE

EL JUEGO INFINITO

Cuando jugamos en un juego finito, jugamos para ganar. Incluso si solamente esperamos jugar bien y disfrutar del juego, no jugamos para perder. La motivación al jugar un juego infinito es completamente distinta.

El objetivo no es ganar, sino seguir jugando. Es hacer avanzar algo más grande que nosotros mismos o nuestras organizaciones. Y cualquier líder que desee liderar en el Juego Infinito debe tener una Causa Justa clarísima.

Una Causa Justa es una visión concreta de un estado futuro que todavía no existe. Es un futuro estado tan atractivo que la gente está dispuesta a hacer sacrificios para ayudar a que se avance hacia esa visión.

Igual que los científicos de Vavílov, el  sacrificio que la gente está dispuesta a hacer puede que sea su propia vida. Pero no tiene por qué.

Puede ser rechazar un trabajo en el que pagan más para seguir trabajando para una organización que promueve una Causa Justa en la que creemos. Puede significar trabajar hasta tarde o hacer viajes de negocios con frecuencia.

Puede que no nos gusten los sacrificios que hacemos, pero sentimos que vale la pena hacerlos porque son por una Causa Justa.

El hecho de «ganar» nos proporciona una emoción de victoria temporal, un subidón intenso, pero efímero, de confianza en nosotros mismos.

Nadie puede aferrarse a la increíble sensación de logro de ese objetivo que logramos, ese ascenso que nos ganamos o ese torneo que ganamos hace un año. Esa sensación ya forma parte del pasado.

Para volver a sentirla, tenemos que intentar ganar otra vez. Sin embargo, cuando hay una Causa Justa, una razón para ir a trabajar es más grande que cualquier victoria en concreto, nuestros días tienen más sentido y nos sentimos más realizados. Son sensaciones que perduran semana tras semana, mes tras mes, año tras año.

En una organización que solamente esté impulsada por lo finito puede que nos guste nuestro trabajo algunos días, pero es probable que nunca lo amemos. En cambio, si trabajamos para una organización que tiene una Causa Justa, puede que nos guste nuestro trabajo algunos días, pero siempre lo amaremos.

Como con nuestros hijos, puede que nos caigan bien algunos días y otros no, pero los queremos todos los días.

Un POR QUÉ viene del pasado. Es una historia del origen. Es una declaración de quiénes somos, la suma total de nuestros valores y creencias. Una Causa Justa trata del futuro. Define a dónde vamos.

Describe el mundo en el que esperamos vivir y que nos comprometeremos a ayudar a construir. Todo el mundo tiene su propio POR QUÉ (y todo el mundo puede saber su POR QUÉ si opta por descubrirlo).

En cambio, no tenemos que tener nuestra propia Causa Justa, sino que podemos optar por unirnos a la de alguien. Podemos empezar un movimiento, o podemos optar por unirnos a uno y hacérnoslo nuestro.

A diferencia de lo que ocurre con un POR QUÉ, del que solo puede haber uno, podemos trabajar para hacer que prospere más de una Causa Justa. Nuestro POR QUÉ es fijo y no se puede cambiar.

En cambio, como una Causa Justa trata de algo que aún no se ha construido, no sabemos qué forma adoptará exactamente. Podemos trabajar incansablemente para construirlo como queramos y hacer mejoras constantes sobre la marcha.

Debemos pensar que el POR QUÉ es como los cimientos de una casa, el punto de partida. Da fuerza y permanencia a cualquier cosa que construyamos.

Nuestra Causa Justa es la visión ideal de la casa que esperamos construir. Podemos trabajar toda una vida para construirla y aún no la habremos acabado. Sin embargo, los resultados de nuestro trabajo nos ayudan a dar forma a la casa.

Cuando pasa de nuestra imaginación a la realidad, inspira a más personas para que se unan a la Causa y continúen el trabajo… para siempre.

La Causa Justa en la que trabajamos es lo que da sentido a nuestro trabajo y a nuestra vida. Una Causa Justa nos inspira a estar concentrados más allá de las recompensas finitas y las victorias individuales.

Una Causa Justa proporciona el contexto para todos los juegos finitos que debemos jugar por el camino.

Una Causa Justa es lo que nos inspira a querer seguir jugando. Ya sea en el campo de la ciencia, en la construcción de una nación o en los negocios, los líderes que quieren que nos unamos a ellos en su búsqueda infinita nos deben ofrecer de forma clara una visión afirmativa y tangible del estado futuro ideal que imaginan.

Sabemos que una Causa es justa cuando nos comprometemos con ella con la confianza de que otras personas continuarán con nuestro legado.

Como hemos dicho, una Causa Justa es una visión específica de un estado futuro que todavía no existe.

Y para que dicha Causa Justa dé un rumbo a nuestro trabajo, nos inspire a sacrificarnos y perdure no solo en el presente, sino más allá de cuando nosotros ya no estemos aquí, debe cumplir cinco

requisitos.

Si no estáis seguros de si vuestro propósito, misión o visión es una Causa Justa o si os interesa liderar con una Causa Justa, podéis utilizar los siguientes requisitos como un simple examen.

Una Causa Justa:

Está a favor de algo: es afirmativa y optimista.

Es inclusiva: abierta a todas las personas que quieran contribuir a dicha causa.

Está orientada al servicio: para beneficio principalmente de los demás.

Es resiliente: capaz de resistir cambios políticos, tecnológicos y culturales.

Es idealista: grande, valiente y, en última instancia, inalcanzable.

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